martes, 31 de agosto de 2010





PASOS A DESTIEMPO


La emoción precipitada, respirar y andar de nuevo. El segundero con sus millones de vueltas, náuseas provocadas, vomitarlo todo y ahora a reconstruir. En formol se recupera. Ya no sangra, ya no delira, tiene un brillo especial. Es como un nuevo corazón, sí, sí lo es.


Más vueltas, más rápido, pero sin mareos, hoy lo disfruto. Vete lento por ahí me advierten, pero no quiero, les respondo. Es mi ritmo, es mi peligro, y no temo el riesgo. Agradezco los consejos, más sólo escucho uno, el del corazón. Por primera vez y como nunca, que se abalance contra el mundo.




[fotograía: Mert Alas y Marcus Piggot]

viernes, 20 de agosto de 2010




LO SÉ.


¿Qué fue lo qué nos pasó? ¿En qué momento nos perdimos en nosotros mismos? caminos amorfos y sin dirección dentro de nuestra locura, que entre tantos intentos de no caer en la cotidianidad ni formar parte de la estupidez masiva, hemos caído en un conflicto de rebelión contra el mundo, un sistema imposible de derrocar, porque entre tanto pensar, nos agobiamos y nos desgastamos. Tienes razón, que fácil sería ser estúpido, medir la felicidad en base al número de tarjetas en la cartera, la marca que cuelgue de la etiqueta, o el número de tragos que podamos beber en una noche. Ojalá fuera así de sencillo, pero nuestras mentes despertaron hace muchos ayeres, y es imposible ya domarlas. Hoy nos toca ser diferentes. Porque ser una piedra gris atenta contra nuestra naturaleza, lo sabes, lo sabemos, no podemos evitarlo. Y nos desgatamos, y nos agobiamos. Lo sabes, lo sabemos.

La intolerancia a la idiotez que no nos permite una conversación vacía de larga duración, ni conocer a quien, por miedo a la soledad, prefiera la compañía de almas superficiales. Creemos en las energías de las mentes, su poder y alcance, la capacidad exponencial de cada uno, la individualidad y la unión. Volar, contra corriente, contra el viento. Un deseo insaciable de escapar y perderse en la nada de la ‘nadedad’ donde no estorbe el ruido de las masas ni entorpezcan los pasos de los transeúntes aborregados, esos que circulan con la inercia, la dirección marcada por un complejo caótico llamado sistema. Así soy, somos, lo sabes, lo sabemos, no podemos evitarlo. Luchamos adoloridos, aguerridos, y a veces sentimos rendirnos, lo sabes, lo sabemos.

Y esa espiritualidad mal o bien lograda, a nuestra manera, pero nuestra, finalmente. Pese a quien le pese, se marche quien se marche. Y aún así, no encontramos la paz, esa inquietud que nos mueve y nos altera, las vibraciones de la tierra que nos apuntan a la distancia. Nos sabemos extranjeros, ajenos a estas tierras, las que son de nadie, pero se presumen de todos. Una comunidad enemiga, pero disfrazada de armonía. El caos perpetuo, el del péndulo de nuestros movimientos que nos empuja entre día y noche. Lo que falta es menos drama y más gozo, pero qué difícil se vuelve algunas veces. ¿Cómo vivir sin drama? No estamos preparados, lo sabes, lo sabemos, no podemos evitarlo. Somos realeza del drama, lo sabes, lo sabemos.

Onironautas, intronautas y astronautas, los que no logran posar los pies en el verde, y los viajes quedan inconclusos, las historias que faltan por concluir. Hay cuentos de hadas en espera de final feliz, pero lo dudamos, ¿Creemos en ese final? Quizá sólo esperamos un final, pues ya nos invade un poco el pesimismo, la catarsis de confrontar esta realidad y su irreverente irrealidad, ¿cuál es cuál? Ni Dalí será capaz de expresarlo, ni con mil pinceles y acres de lienzo, este mundo bizarro va más allá. Hemos intentado rompernos, romperlos, alejarnos, pero siempre regresamos, siempre pegamos los pedazos. Nos mantenemos a distancia, en silencio, amedrentando contra el presente absurdo, el pasado cruel y un futuro nebuloso. ¿A dónde vamos? ¿Será que nos queda chico este universo? Nuestra repugnante alergia a la humanidad, por eso nos autoexiliamos, lo sabes, lo sabemos, no podemos evitarlo, pero vendrán nuevos destinos, lo sabes, lo sabemos.

Por eso brindo a tu salud, la nuestra, y la de quien comulgue con nuestra idea, aquellos forajidos de ideas inmaculadas que jamás embonarán en lo lógico, mucho menos en lo aceptable. Aún con máscaras que no corresponden a nuestro interior, andamos con la frente en alto, no nos negamos, tampoco nos callamos, peligro de nuestras bocas, las que uno de estos días serán repudiadas por honestas, pero más vale morir por palabra blanca que por oro falso. Y seguiremos en la negación de esta falsa realidad, lo sabes, lo sabemos, no podemos evitarlo, y al final nos liberaremos, lo sabes, lo sabemos.


[fotografía: Annie Leibovitz]




jueves, 22 de julio de 2010




¿Será que faltan los puntos sobre las íes?


Tal vez el verano se adelantó ¿alcohol? Denme tres para llevar y las jeringas de suero pongan a remojar. Los veinte centavos en la ranura para ver el mundo color de rosa, pero se desgasta el aparato. Pasan los días, muertos a la fosa común, inertes siempre han sido, y contaminan mis caminos. Los venenos matan ratas, pero no pueden con la estupidez, maldita sea la hora de las concepciones sin sentido. He venido a parar sin rumbo, en posiciones inimaginables. Aprendo a ser lo que seré y lo que no he sido aún.

Al derramarse las horas, y al recuento de los trazos, he coleccionado historias y fijado metas lejanas. Amores a distancia que no culminan, otros más cercanos, finalmente la soledad. El intercambio de ideas, los retos intelectuales, manchas al corazón y besos en la piel. Encuentros del tercer tipo, la lucha por pinceladas más sueltas y colores más vivos. Cazador de talentos ajenos, y ladrón de orquídeas, plantando por ahí las locuras incomprendidas, buscando quizá un oído en el nosocomio, aunque al final la pared siga blanca.

Cansado de las cadenas de papel, viviendo el día de la marmota. Una y otra vez. Una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. En lo sucesivo un etcétera. Me bañé de ocio y me casé con la postergación, tiempos malaventurados. Al desahogo le sobran letras, se las quité a la sopa. Ya no encuentro el agujero del conejo, por ahí debe seguir. ¿Dónde quedó Alicia? Me acosan los errores, las capas de mugre que no se lavan.

A tres pasos de la gloria, remotamente cercana, pero largos. Mudanzas y cambios, del rojo al azul y hormonas alteradas. Además ya no se pintan las nubes solas. ¿Qué más da si no hay ayeres? Hay ahoras y rituales antes de dormir.

Y sigo contando: los nudos del estómago, los caprichos invertebrados, mentes en blanco, escupir palabras, beber el elixir de la eterna juventud, morir y resucitar, morir y reencarnar, caer, dormir y soñar, cumplir deseos, besar sapos, viajes sin retorno planeado, conquistar espacios y amarrar palabras, el equilibrio espiritual, la no negación, aceptación a medias. Copas, platos, tazas de té, fiestas de perlas, y libros exquisitos. Mi Rayuela, mi juego inmortal. Partir el mundo en pedazos y devorarlo lentamente, la podredumbre que envenena los riñones. Luchar y seguir, detenerse, admirarse frente al espejo, admirarlos, negarlos, rechazarlos, hacerlos a un lado, traerlos de vuelta y volver a rechazarlos. Un minuto, muchos más, chocolate todavía, poco tiempo, el océano, y el amor de colores.



miércoles, 7 de julio de 2010





Noche de estrellas


Reencuentro de extraños que se conocen cada recoveco, pero en la distancia han decidido guardarlo bajo la alfombra, y justo entonces lo sacan todo, no lo pueden negar, los ojos no mienten. Una parte pretende seguir caminando, la otra ha hecho lo mismo, y en una noche de luna llena curan sus heridas con champaña sobre húmedos textiles, con un fondo de puntitos luminosos que asemejan una civilizada población.

Nadie entiende, pero ya no les importa, quizá querer limar asperezas les es suficiente por hoy, a los pies de la maqueta, luces fluorescentes azules, verdes y más tarde rojas. Muros blancos que no contienen almas pero guardas miradas. Ahí dejar el último aliento que se mezcla con vodka y mango y un toque de sal. Caen las horas sin besos, sólo palabras que fluyen tranquilas.

Al sonar de las campanadas, las cosas no quedan muy claras, pero la paz interna es invaluable y sólo se lograba enfrentando miradas. No se quedan con hubieras, es mejor agotar las posibilidades y matar las dudas.



martes, 15 de junio de 2010




EL OTRO


Hay alguien más aquí, escondiéndose en la lógica de la ecuanimidad, aquella que se presenta más a tiempo que a destiempo. Y aquél, quien vive en la otredad, reflejo némesis de una casualidad, el punto donde divergieron las mentes y se divorciaron las almas.

Hoy soy el otro para aquél, y él la otredad para mí, en parelelo, equidades equidistantes, lejanamente extranjeras, pero tan familiares como los hijos de Zeus.

Las horas marcadas fueron el nacimiento y serán la muerte. El uno vive en la negación del otro, e inversamente proporcional al sentimiento que fluye frente al espejo. Antiquísimo enfrentamiento de caballeros, el blanco y el negro, pero más allá del perfil, la locura contra la cordura.

La paciente monotonía que desfigura el rostro de quien no se pone botas para correr sobre el asfalto. De día y de noche, huir del encarcelamiento de una puta libertad disfrazada de dama de sociedad, aquella que abre las piernas para ofrecerte su sexo, pero al llegar el turno sólo las abre para atraparte. Así el pobre que corre se cansa, y al llegar a su oasis, son sólo ilusiones. Pero ya no es sólo la otredad el cansado, su contraparte se mancha las manos de tinta equivocada, la que envenena las hojas. Ahora el espejo se ve sucio y ya no permite las turbulentas visiones.

La convergencia en planos cartesianos, fracciones rozando coincidencias.







“Incompartida”


Gorda de piel arisca, poros en la cara, de queso las curvas,

Mito legendario, mía y solo mía, te celo como demente,

Te encierro entre las cejas, no te atrevas a salir,

Te poseo, únicamente mía, no te comparto con ninguna otra mirada,

Amante indecoroso, violento pensar en que alguien más te admire,

Serás mi musa eterna, como siempre has sido, en cajita de cristal,

Ahí donde guardo los latidos y los rezos,

Querida mía, muy mía,

Que se erosionen los caminos, pisadas perdidas de vagabundos,

Tras las nubes te esconderé,

Y plantaré falsas imitaciones a lo largo de las calles,

Distracciones de los mezquinos, sus soles y sus tús.


Vente conmigo, tómame la mano, nadie más te quiere como yo,

Mira que te he dedicado miles de letras y hasta marcos en las paredes,

Colgué corbatas en el perchero, amarre deseos a tus pies,

Los susurré, los grité,

Los pegué en el firmamento para que los recogieras a tu paso,

Te dediqué cientos de nombres, te he bautizado y rebautizado,

Orquídea inmortal, pedazo de infinito,

Pero el mejor ha sido “mía” y solo mía.

No importan las historias ni testigos milenarios,

Me ha tocado esta vida para dedicarte mis respiros,

Llénate de ellos, crece esa barriga hermosa que muestras una vez al mes.




martes, 1 de junio de 2010






Narciso letrado


Narcisista de boca cerrada,

Elocuente consciente callando estupideces,

Vanidoso bajo la camisa de cordura,

Todos dentro somos sólo nosotros,

Egocentrismo pronunciado más no enmarcado,

Precavidamente encerrado en lo profundo,

Leernos enaltece el ego,

Mejora la imagen del espejo,

Más alta, quizá más delgada,

Deformada ante el ojo del orgullo propio,

Amémonos y odiémonos


Inspirado en palabras de Rosa Montero, la loca de la casa




lunes, 31 de mayo de 2010



NOTIFICACIÓN


Desde el entorno línea negra que rodea mi espacio, escribo carta de aviso en honor al último suspiro que exhalará mi vida, en el se irán los sentidos gastados y emociones que una vez llenaron el corazón.

No se esfuercen en venir a buscarme, he desaparecido. Borrando trazos mis huellas cadáveres del camino. Lloren el instante y luego continuar. Que manos ajenas no los tomen desprevenidos y alerten a sus ojos los falsos invitados. Alejar del llano los presentes imitadores que reconocerán brillo falso en ojos. La falacia acaba mañana, y hasta entonces protejan sus espaldas de los usurpadores pretendiendo ser yo. Aviso hoy por siempre y nunca jamás mi ausencia constante e indefinida. Ahuyentar a los rompe hogares que ya vigilan sus intermediaciones y entonan himnos de cacería.





martes, 27 de abril de 2010



___________



No longer the dot in the line,

But the line itself,

The mark of a brush,

And color of today.



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LOST IN HISTORY


Colour of true nature

And nations of seven sons

Across seas of crimson

And lands without their kings.


Threnody from violins

And choirs of black lambs,

The forlorn vale where history prevails,

No points in the road,

Written stories in notes,

Yellow but still black,

And red over their backs,

Graves of heroes,

The forgotten names never claimed.


A stain over the book,

no cover but the inside,

No title assigned,

And sad pages reclaim,

What it was once theirs.


Now no one remain,

Only ashes under the chairs,

And the only witness still

Sitting on the empty throne

With thorns for crown

And sorrow for ally.