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martes, 23 de diciembre de 2008



El rey ausente

 

Cantaba el cetro desde el armario alto, bailando en la tertulia de los abrigos. Las perlas, mientras tanto, paseaban por jardín de seda texturizado cual si fuere domingo cualquiera. El diamante, príncipe de encantos, como piedra esperaba a su dichosa enamorada, que días atrás cambiado lo había por el collar de esmeraldas, maravilla ciudad de luces y mares.

La corona nunca puesta en cabeza alguna, por generaciones guardada en cajón de suya habitación. El accesorio real, decepcionado envejecía a solas entre paredes de madera. Silencioso y correoso el tiempo hacía de las suyas sobre el amarillento metal precioso. La cabeza que alguna vez la portara, usaba ahora gorro de tierra y se escondía en cajita mortuoria.

Seguía la tertulia en el armario, donde también asistieron las gemelas zapatillas, la florcilla prendedor, y varios amigos de pasta dura y relleno de letras. La única ausente, su real majestad, la viuda del muertito. 





jueves, 27 de noviembre de 2008



..::Órdenes de la corona::..

 

Por orden directa del Rey de Espadas,
Atestigua el caperuzo las palabras,
Mismas que en este espacio se han transcrito,
Copia fidedigna de lo que su realeza ha pronunciado.


 Se gira instrucción a quien corresponda,
Leer todos cuidadosos y no omitir detalle alguno,
El incumplimiento de las siguientes
Será causal de sanción,


 Marcar con tiza blanca
Los límites de territorio real,
Después cercar con espinas,
Y a nadie dejar pasar.


 Declarar oficial una entrada,
Bajo cuidado de guardias día y noche,
A quien pretenda cruzar,
Permiso real se le habrá de solicitar.


 Que se levanten torres de vigilia,
A extranjero negarle paso,
Si mirarle por ahí vagando,
Reportar ipso facto a vuestra alteza.





lunes, 20 de octubre de 2008



“Funeral de tréboles

 

Ahora la trinidad de coronas siente un fin, paranoia contagiosa por aire, sin fundamento, juego macabro de las circunstancias. Lo creen plan maestro del nuevo, del ajeno, el extranjero que casi no habla, solo escribe en los caminos y los árboles.

Se han sentado ahora los tres grandes a la mesa redonda, a planear contra ataque, venganza por el ausente, más no saben la verdad, solo ven lo que quieren ver, escuchan lo que conviene escuchar.

Se han puesto las mejores galas de negro, pues hoy toca funeral forzoso, la viuda, las lágrimas, los abrazos, las mentiras, el rezo y plegarias por su alma condenada, sin saber que es ahora propiedad privada de las hermanas.

Claro está, que a pesar de la situación, van bien pulidas las joyitas, deslumbrando miradas, confirmando posiciones.

Lágrimas de cocodrilo, pañuelos falsamente ensuciados, más es miedo que tristeza, y buscan entre presentes a la autonombrada realeza de país lejano.

Redoblan esfuerzos, multiplican recompensa por cabeza, vigilancia veinticuatro horas, desconociendo que están las gemelas de su lado. 





martes, 14 de octubre de 2008



"Crímen de las Cinderellas"


Paseaban las efímeras por el camino de espinas rosas que conduce al palacio de los tréboles, ahí donde habita el más tirano de los reyes, déspota y prepotente. Andan como si flotaran, cual espíritus que devoran, suavemente y apenas tocando la superficie. Su dulce canto durmiendo al soberano de aquellas tierras. Duerme lindo, rey de negro, que ellas pintaran tus sueños color amarillo.

Llegan a la entrada principal, donde los guardias respiran al ritmo de las voces cinderellísticas, ligeros ronquidos coordinados en do bemol. Pasan sin permiso, las dulces novias de ojos azulados, y hasta le real alcoba alcanzan. De pie a cada lado de la majestuosa cama, al centro su majestad como niño descansando. Beso en la frente, otro más. Duerme tranquilo, realeza de papel, que ellas espantarán las pesadillas.

Esa noche desapareció la vajilla de plata y algunas copas de oro, y a la siguiente, suntuoso funeral real. Tres más en la lista, Cuídense.


miércoles, 8 de octubre de 2008


"Mandato Real"


Ha llegado a oídos de los monarcas de estos lares la noticia de la llegada de un desconocido de acento extraño, de muy lejos se dice que viene, lugares inhóspitos y olvidados. Habla de una tal Alice, del conejo y Dorita, a quienes viene siguiendo desde nunca jamás. Un príncipe dice que es.

Se reúne cuarteto a la hora del té, manzanilla, verde, menta y yerbabuena para los caballeros. Con meñique al aire bebiendo, las risas incontenidas hasta llegada la hora de hablar de negocios. La presencia ajena, la amenaza rumorada, medidas habrán que tomar.

Los cuatro señores se niegan compartir reinos con realeza recién llegada. Jamás sucederá. Nace la envidia, se levantan las armas, temporada de cacería, las tropas desplegadas en busca del susodicho heredero a trono. Recompensa a quien lo atrape. 

¿Cómo osa semejante extranjero autonombrarse realeza en terreno de los grandes cuatro? Dicha osadía deberá pagarse.